Manipulación espinal para la lumbalgia.

La terapia de manipulación espinal para combatir el dolor lumbar no da mejor resultado que otros tratamientos.

El dolor lumbar crónico es un problema muy frecuente para el que aún no hay un tratamiento totalmente efectivo. El uso de la terapia de manipulación espinal (STM, en sus siglas inglesas) para tratarlo nunca se ha esclarecido. Una revisión holandesa, elaborada en 2004 en el Academic Medical Center de la Universidad de Amsterdam, aseguraba que este tratamiento, aun siendo más eficiente que terapias simuladas (placebo), no era más eficaz que cualquier otra. Pero la limitación de los estudios revisados, restringidos a pocas muestras y evaluaciones ante los primeros efectos, ofrecieron pocos avances ante el interrogante. Ahora, y en contra de lo que apuntan sus defensores, una investigación suiza afirma lo mismo: la terapia STM no es mejor que otras.

La lumbalgia se caracteriza por un dolor focalizado en la zona lumbar.

Según las estadísticas, un 80% de la población la sufrirá alguna vez en su vida. Se origina por la distensión de los músculos lumbares y por causas variadas. Entre las más comunes se encuentra el estrés, el sobreesfuerzo físico y las malas posturas al caminar o al sentarse.

Asimismo, se ha asociado muchas veces al sedentarismo que provoca secundariamente una atrofia muscular. Las guías de tratamiento de este tipo de dolor no siguen la misma pauta en diferentes países y, además, en cuanto a la STM, existen tal cantidad de dudas, que en algunos países se ve hasta contraproducente.

En EE.UU. o el Reino Unido, por ejemplo, se recomienda la STM para reducir el número de pacientes con dolores crónicos en desarrollo. En Alemania, por el contrario, se desaconseja rotundamente. Es lo que asegura Peter Jüni, del CTU Bern (Inselspital) de la Universidad de Berna (Suiza) y participante en un estudio que de nuevo ha puesto en entredicho el uso de esta técnica para el tratamiento de la lumbalgia.

¿En qué consiste la STM?

La manipulación espinal requiere unos movimientos de empuje a gran velocidad en una articulación con un rango de movimiento muy restringido. Es una terapia manual para el alivio sintomático y la mejora funcional de la espalda mediante la cual se aplican cargas sobre la espina dorsal utilizando palancas. En resumen, un quiropráctico, un médico o un fisioterapeuta mueve con sus manos los huesos de la columna vertebral.

Un estudio de 2003, elaborado en la Universidad de Pittsburg y publicado en "Annals of Internal Medicine", afirmaba que el principal problema en la indeterminación de esta terapia estaba en no definir claramente aquellas personas que realmente podrían beneficiarse de la técnica, por lo que trató de marcar unas pautas para determinar a quién y cómo le favorecería. Los mismos investigadores afirmaban que es poco razonable esperar que todos los pacientes con lumbalgia se beneficien de un único tratamiento.

Según los resultados, los especialistas señalan cinco criterios influyentes en los resultados de la aplicación de la manipulación: el paciente debe sufrir  dolor durante menos de 16 días, no sufrir síntomas por debajo de la rodilla, obtener una puntuación baja en un cuestionario sobre las ideas acerca del dolor, registrar al menos un segmento de la columna moviéndose de forma anómala y, por último, no contar con problemas para movilizar la cadera.

Lo cierto es que el Programa Europeo COST B13 (2005) también desaconseja las manipulaciones vertebrales como tratamiento para el dolor lumbar. En sus recomendaciones se afirma que aunque existen numerosos estudios acerca de estas opciones, ni la acupuntura, ni las tracciones lumbares (estirar mecánicamente la columna), ni los masajes y manipulaciones vertebrales -realizadas por osteópatas o quiroprácticos, entre otros- han conseguido demostrar en ensayos clínicos de calidad su conveniencia en el tratamiento del dolor.

No es mejor que otras

En la investigación, publicada en "Annals of the Rheumatic Diseases", se trató de evaluar si el tratamiento con STM ante la dolencia lumbar sumado a la atención estándar (que en el caso de este estudio consistió en consejos generales y uso de paracetamol, diclofenaco o diodrocodeína), se traducía en una reducción en el dolor y en un menor uso de analgésicos para aliviar el mismo. De 104 voluntarios con dolor agudo, 52 fueron asignados durante seis meses a tratamiento estándar con STM y el resto a únicamente tratamiento estándar.

Los investigadores afirman que es poco razonable esperar que todos los pacientes con lumbalgia se beneficien de un único tratamiento

Otras investigaciones, como la publicadas en junio de 2003 en la revista "Annals of Internal Medicine", afirman exactamente lo mismo, que la terapia STM no es mejor que al tratamiento médico general, los analgésicos, la fisioterapia, el ejercicio o la reeducación postural. Incluso en el caso de lumbalgias crònicas los resultados son similares.

Al finalizar el periodo de seguimiento, las reducciones en el dolor no fueron comparativamente significativas entre los dos grupos. Es cierto, sin embargo, que hubo diferencias iniciales (aunque estadísticamente no significativas) en el consumo de analgésicos, pero éstas disminuyeron pasados los seis meses. Los resultados secundarios también fueron similares en ambos grupos, y el análisis estratificado posterior no mostró evidencia de posibles beneficios de la SMT. Estudios de seguimiento siguieron mostrando comportamientos similares.

El estudio sigue presentando, como muchos otros, limitaciones. La falta de recursos, la cantidad de voluntarios relativamente baja e información extraviada durante el estudio obligan a seguir investigando. Lo que parece claro es que, por ahora, ninguno de los estudios ha mostrado mayor eficacia de esta terapia que otros tratamientos generalizados como los fármacos para el dolor, la fisioterapia, la clínica de espalda o la atención por un médico generalista.

RECOMENDACIONES

El número de investigaciones publicadas que intentan ofrecer las mejores claves para tratar la lumbalgia es cuantioso, pero son muy pocas las que ofrecen conclusiones definitivas y específicas. Aunque es un problema estudiado con mucha frecuencia, aún no está muy claro cuál es el mejor tratamiento. COST B13 es un programa de 2005 que nació con el objetivo de dar luz al asunto. Durante cinco años un comité de expertos europeos se dedicó a estudiar todas las evidencias disponibles acerca de los múltiples tratamientos para resumirlos en terapias válidas.

Tras un diagnóstico que eliminara cualquier opción de enfermedad más preocupante, COST B13 planteó diferentes consejos que, en principio, deberían funcionar sin discriminación en quien padezca lumbalgia:

  • Evitar el reposo para acelerar la recuperación, al contrario de lo que pueda parecer.
  • Mantener el mayor grado de actividad física que le permitan sus molestias, aunque el ejercicio no está recomendado en plena crisis de lumbalgia.
  • Consumir fàrmacos para el dolor, como paracetamol, antiinflamatorios o miorrelajantes durante un máximo de tres meses.
  • Aplicación de grapas quirúrgicas para estimular las fibras nerviosas de la piel relacionadas con los nervios implicados en el dolor, si después de dos semanas de fármacos el paciente sigue sufriendo molestias intensas.
  • Acudir a centros que enseñen al paciente a manejar de manera activa su problema mediante la actividad física.
  • Tratamiento psicológico para no caer en el círculo vicioso de "no moverse" por el miedo al dolor.
  • La combinación de alguna de estas terapias.

Como último recurso antes de la cirugìa, y llevada a cabo por médicos especializados, COST B13 recomienda la neuroestimulación eléctrica percutánea -técnica que mezcla acupuntura con estimulación eléctrica-, aunque existe el riesgo de efectos secundarios como sangrado o infección.

 

 

Saludos.

 

 

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