Transporte escolar: Sigue habiendo deficiencias, pero mejora la seguridad de los buses escolares.

La flota es más moderna, está mejor equipada en dispositivos de seguridad y la figura del acompañante adulto se ha generalizado.

La imagen de los escolares dirigiéndose a pie con sus mochilas al colegio va desapareciendo de nuestras calles y se sustituye por otra en la que la mayoría toma el autobús. En abril de 2005, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ya cifraba el número de viajeros de autobús escolar en vía urbana en más de 5 millones y medio de usuarios. Según el RACE, en torno a 7 millones de menores han utilizado el transporte escolar en el pasado curso 2005/2006 para acudir a sus centros de enseñanza. Cada vez lo hacen a una edad más temprana, dado que es mayor el número de niños de educación infantil (de 3 a 6 años) que utiliza este medio de transporte. Aunque los accidentes en autocares escolares son poco frecuentes (en 2004 se produjeron 78 siniestros con 4 víctimas mortales, un 0,10% del total de accidentes), las asociaciones de padres de alumnos y la Administración son conscientes de que el sector acusa deficiencias que pueden afectar a la seguridad de estos trayectos: antigüedad de los vehículos, viajes sin acompañante y ausencia de elementos tecnológicos de seguridad.

CONSUMER EROSKI se ha acercado al grado de seguridad con el que los escolares de nuestro país se trasladan a sus centros académicos. Los resultados, aunque notablemente mejores que los del informe similar que publicó esta revista en 2000, reflejan aún varias deficiencias en el transporte escolar. Para comenzar, el 2% de los 323 autobuses escolares estudiados incumple la ley por estar matriculados hace más de 16 años. Y el 4% no deben circular este curso 2006-2007 porque superarían esa barrera. De la consulta realizada a las 110 empresas cuyos buses se incluyeron en este informe, la media de edad de los buses se establecía en 5 años. Sin embargo, la prueba práctica de esta revista dio una media superior: 6,5 años.

El cinturón de seguridad, que se convertirá en obligatorio en los vehículos que se matriculen de 2007 en adelante, sigue siendo un elemento de seguridad poco habitual: sólo el 8% de los buses estudiados tenían cinturón de seguridad en todas sus plazas. Y respecto a la prevención, sólo el 22% de las empresas realizan los siempre recomendables simulacros de accidente.

En cuanto al responsable de patio o de la operación de salida y entrada al bus de los estudiantes, en la mitad de los centros escolares nadie realiza esa función. Y aunque la figura del acompañante se ha generalizado en los autocares, el 53% de las empresas desconocen la experiencia o titulación (por ejemplo, de monitor de tiempo libre) de los acompañantes adultos. No es obligatorio, pero sería deseable.

El equipamiento de los autobuses, por otra parte, es también mejorable. Sólo el 24% de ellos estaban siquiera mínimamente adaptados (rampas de acceso) para usuarios en silla de ruedas. Y, a pesar de que muchos escolares afrontan trayectos de una hora o más de duración, el aseo se vio sólo en el 11% de los buses, cuatro puntos porcentuales menos que hace seis años.

Por último, la tarifa media del bus escolar, 73 euros al mes, se ha encarecido un 30% desde 2000. Llaman la atención las enormes diferencias de precio por el servicio de bus escolar, y lo hacen tanto entre las diversas ciudades (desde 51 euros al mes hasta 100 euros al mes, hablando de medias de cada ciudad) como en la misma ciudad: en Barcelona, se registró una diferencia de hasta 130 euros al mes entre una empresa y otra, en Madrid 104 de euros y en Valencia de 75 euros. La calidad del servicio, por cierto, no siempre es mejor cuando los precios son mayores.

Lo que dicen las empresas...

De sus autobuses

Según las empresas de transporte escolar, el 98% de sus vehículos tienen incorporado el sistema de seguridad de arco antivuelco (en el estudio de 2000 era de 55%). Este dispositivo aporta más estabilidad al vehículo y protección para los pasajeros.

Los frenos ABS y el retarder son un elemento más que habitual, afirman las empresas: todos los autocares, a excepción de tres, contaban con ellos (en 2000 el 69% de los autobuses disponía de frenos ABS y el 80% de frenos retarder).

El nivel de equipamiento de los autobuses ha mejorado respecto al estudio anterior: el 24% de los autocares estudiados estaban correctamente adaptados (con rampas de acceso en su mayoría) para escolares con algún tipo de discapacidad (en 2000 esta cifra apenas alcanzaba el 7 %). Desciende, en cambio, la cifra de autobuses que disponen de aseo, más necesario cuanto más largo sea el trayecto a recorrer: apenas el 11 % cuentan con aseo, cuando hace seis años esta cifra alcanzaba el 15 %.

Del acompañante adulto

La presencia en el autobús de una persona adulta (aparte del conductor o conductora) es obligatoria, indica la normativa, cuando al menos la mitad de los niños sean menores de 12 años. Los datos facilitados por las empresas consultadas hablan de un alto grado de cumplimiento: el 99% de los autobuses transitan a diario con la figura del acompañante. En el estudio de 2000 esta proporción apenas alcanzaba un 40%, por lo que la situación (aunque mejorable en algunos casos) ha experimentado una evolución muy positiva.

No obstante, se ha comprobado en qué medida las empresas de transporte conocen la titulación y experiencia de las personas responsables de controlar a los menores en los trayectos a los centros escolares.

Según la legislación, todo acompañante debe estar acreditado por la entidad organizadora del servicio de transporte y debe conocer el funcionamiento de los mecanismos de seguridad del vehículo.

Sólo la Comunidad de Aragón obliga a que todos los acompañantes cuenten con una formación específica y exige que posean la titulación de Monitor de Tiempo Libre o equivalente. Quizá por ello todas las empresas encuestadas en Zaragoza aseguran que todos los acompañantes de autobuses escolares disponen de la titulación de Monitor de Tiempo Libre. Este dato contrasta con el obtenido de media de las empresas del resto de ciudades: el 53% afirman desconocer la experiencia o titulación de los monitores que acompañan a los niños en los autocares escolares.

Por otro lado, cuatro de cada diez compañías de transporte afirman no conocer si los máximos responsables de los niños en los autocares tienen o no conocimientos de primeros auxilios, medida más que recomendable y preventiva en caso de posibles accidentes. Sin embargo, según la legislación, tampoco es obligatorio que los acompañantes posean esta formación.

De otras cuestiones relacionadas con la seguridad

Apenas se realizan simulacros (pruebas de evacuación de los autocares ante posibles incendios, prevención ante accidentes, etc.) en los colegios y con la presencia y participación de los niños usuarios de los autobuses: un escaso 22% de colegios lo hacen, según las empresas encuestadas.

El uso del cinturón de seguridad es probablemente una de las principales asignaturas pendientes. La normativa europea que entró en vigor el pasado 9 de mayo señala que los nuevos autobuses matriculados a partir de octubre de 2007 deberán instalar cinturones de seguridad en todos los asientos. Tras encuestar a 110 empresas, se ha comprobrado que los resultados obtenidos son muy mejorables: sólo el 8% de las empresas afirman que siempre hacen uso del cinturón de seguridad y la mitad de las firmas dedicadas al transporte escolar aseguran que sólo colocan el cinturón cuando hay escolares sentados en los asientos centrales de la última fila y enfrentados a pasillo, donde según la normativa es obligatorio llevar cinturones de seguridad, por considerarse plazas más peligrosas que el resto.

La prueba práctica.

La "edad" de los buses

Según la normativa vigente desde 2000, estos autobuses no pueden superar los 16 años de antigüedad. Sin embargo, en la prueba práctica realizada  se comprobó que 7 de los 323 autobuses observados (un 2,2%) superan la "edad" máxima autorizada para prestar el servicio de transporte escolar. Se vieron vehículos de hasta 19 años prestando este tipo de servicio. Además, otros 14 autobuses (el 4,3% de los observados) no deberían ser utilizados en el presente curso escolar 2006/2007 que acaba de comenzar, ya que están en la barrera de los 16 años.

No obstante, la situación ha mejorado respecto al estudio de 2000: la edad media de los 323 autobuses observados es de 6,5 años (en el estudio de 2000 era de 8,6 años). Así, más de la mitad de la flota de autobuses observada (el 54%) tiene entre 3 y 10 años de antigüedad (el 36% en el estudio de 2000), mientras el 22% tiene menos de tres años, cifra similar al anterior estudio. Otro 22% de los autobuses tienen entre 10 y 16 años (en 2000 eran el 36%).

Finalmente, debe señalarse que las 110 compañías consultadas informaron de que sus autocares tenían una media de 5 años de antigüedad, aunque la prueba práctica de los técnicos  la elevó hasta los 6,5 años.

Dónde paran los autobuses

Apenas un 23% de los centros escolares establecen la parada de los autobuses dentro del recinto escolar (normalmente en el patio), la mejor medida para evitar accidentes o peligros innecesarios cuando los niños bajan o suben al autobús.

En el 77% de los colegios la parada estaba en la calle, aunque las diferencias son sustanciales: en el 11% de estos colegios los niños se ven obligados a cruzar la calle, pero en todos los casos se ha comprobado que lo hacen guiados, acompañados y vigilados por el acompañante adulto del autobús. En el resto, la parada está establecida en la acera derecha de cada colegio, cerca de la puerta y sin necesidad de que los niños se vean obligados a cruzar.

Hay otros datos sobre los que conviene reflexionar: en un 18% de los colegios los autobuses estacionaron en doble fila (los niños tienen que pasar entre coches para acceder al colegio) y, lo que es peor, en el 42% de los colegios no había ninguna señal, marcas viales o elementos similares que identificaran y delimitaran claramente la parada del autobús escolar.

El cinturón de seguridad

En mayo de este mismo año ha entrado en vigor la Directiva Europea que obliga a que todos los autobuses que se matriculen a partir de 2007 cuenten con cinturón de seguridad. Sin embargo, tal y como se ha comprobado , apenas dos de cada diez autobuses utilizados para el transporte escolar disponen de cinturón de seguridad o se vio en ellos a los niños usándolo. Por ciudades destacan A Coruña y Murcia: en el 80% y el 70% respectivamente se observó que los autobuses contaban con este mecanismo de seguridad y la mayoría de los pequeños lo utilizaban. Sin embargo, ninguno de los autocares analizados de Valladolid, Sevilla, Santander, San Sebastián, Granada, Bilbao, Barcelona y Alicante incluía este elemento de seguridad.

La presencia de los acompañantes

Es obligatoria la presencia en el autobús de una persona adulta, distinta del conductor, encargada del cuidado de los menores, cuando al menos la mitad de ellos sean menores de 12 años. No obstante, el texto advierte de que esta medida puede aplicarse de forma progresiva hasta el curso 2007/2008.

Se ha comprobado que sólo en el 8% de los autobuses no había un adulto (además del conductor), a cargo de los menores. No obstante, se trataba de autobuses en los que el número de viajeros menores de 12 años era inferior a la mitad del pasaje.

Por otra parte, según la normativa, cada menor debe disponer de su propia plaza de asiento, de forma que no podrán viajar tres alumnos en dos asientos. Sólo en el 2% de los autobuses se observó que tres niños ocupaban dos plazas sin que el acompañante o el conductor hicieran nada por evitarlo.

Tarifas: importantes diferencias entre unas ciudades y otras

Las tarifas del transporte escolar en los centros privados y concertados (en los colegios públicos el transporte es gratuito) no son precisamente asequibles: ascienden, de media, a 73 euros por mes y alumno (en el estudio realizado  en 2000 la media fue de 51 euros, un 30% menos). Además hay enormes diferencias de ciudad a ciudad: los 51 euros de Vitoria y San Sebastián contrastan con los 100 de Barcelona y Valencia. Pero esas diferencias son mayores incluso entre colegios de la misma ciudad, especialmente en las urbes más grandes: en Barcelona se constató una diferencia de hasta 130 euros entre lo que cobran el colegio más caro y el más barato; en Madrid, 104 euros de diferencia, y en Valencia, 75 euros. En cambio, en Santander, Zaragoza y Murcia los precios son más homogéneos y las diferencias mucho menores (no superan los 20 euros).

Pero, ¿pagar más significa que el viaje es más seguro y el servicio de acompañante de mayor calidad que en un transporte más barato? Conviene recordar que los autobuses de transporte escolar más viejos son más susceptibles de sufrir algún accidente. Comprobada la edad media de la flota de los autobuses estudiados, se concluye que Valencia es la que mejor queda por ser la ciudad con más autocares de menos de 3 años de antigüedad. Y en Alicante se cumple la regla: se paga más, pero también se garantiza una flota renovada y, por tanto, más segura. Sin embargo, Barcelona, a pesar de ser una de las capitales con transporte escolar más caro, es la que dispone de menos autobuses con menos de tres años de antigüedad.

Además de la antigüedad de la flota, otra variable que define la relación precio-calidad del servicio es la figura del acompañante. Aunque la presencia de un adulto responsable de controlar a los menores en sus desplazamientos es generalizada, todavía hay algunas deficiencias: según comprobaron técnicos en Málaga, el 46% de los autobuses observados no llevaban acompañante adulto a pesar de que es una de las ciudades con un transporte escolar más caro (tarifa media de 90 euros mensuales por alumno). El caso contrario lo protagoniza Zaragoza, una de las más baratas (57 euros de media mensuales por alumno) y con un excelente servicio de responsables de autobús: todos los autobuses observados en las paradas de los colegios llevaban acompañantes y, además, todos poseían titulaciones específicas (como Monitor de Tiempo Libre). Incluso casi seis de cada diez autobuses tenían entre tres y diez años de antigüedad. Por tanto, se puede concluir que pagar más no garantiza un mejor servicio.

Consejos y recomendaciones

 

El 90% de los accidentes del transporte escolar se produce, según Naciones Unidas, cuando los niños suben y bajan del vehículo. Por ello, es fundamental que los padres y los propios niños sepan en todo momento cómo actuar y los aspectos que deben tener en cuenta para una mayor seguridad.

Para los niños

  • Camina sin prisas y evita riesgos. Hay que llegar a la parada con tiempo suficiente, al menos cinco minutos antes de la hora a la que pasa el autobús.
  • Cruza con cuidado. La calle se cruza siempre por delante del autobús y se camina por la acera. Si no hay acera, camina por el borde de la carretera hasta llegar a una distancia grande (de al menos 3 metros) por delante del autobús, pero antes de cruzar asegúrate de que el conductor te ha visto y entiende que vas a cruzar. Recuerda que debes mirar, siempre, primero a la izquierda, después a la derecha y luego, otra vez, a la izquierda.
  • Mantén la distancia de seguridad. Cuando se acerca el autobús debes mantenerte al menos a dos metros de distancia. No camines por detrás del autocar, es posible que el conductor no te vea y puede atropellarte si da marcha atrás.
  • No recojas los objetos que se te caigan cerca del autobús. Pide al conductor o al acompañante que los recojan por ti.
  • Debes hacer siempre caso al acompañante. Dentro del autobús no hay que gritar ni alborotar. Las señales y otros elementos de seguridad del vehículo no son para jugar. Además, no hay que distraer al conductor. No se puede comer en el autobús escolar. Es obligación de quien usa el autobús escolar dar un buen trato a los asientos y cuidar y mantener limpio el vehículo.
  • Conviene subir y bajar cómodamente. Utiliza los asideros para evitar caídas y vigila que la ropa con colgantes y las mochilas o bolsas escolares no se enganchen en los pasamanos o con las puertas del autocar. Cuando subas al vehículo, no empujes a los demás niños y siéntate en tu plaza rápidamente.

Para padres y madres

Corresponde a padres y madres, como principales responsables de la educación de sus hijos, enseñar a sus hijos a comportarse con seguridad como peatones y a respetar las reglas básicas en el autobús.

  • Sea un correcto peatón. Sus hijos aprenderán a serlo también y caminarán mucho más seguros.
  • Reclame un comportamiento cívico. Los niños deben hacer siempre caso a los responsables -conductor y acompañante- del autobús. Este vehículo es un lugar más de convivencia en el que es necesario exigirles un buen comportamiento en todo momento, por ellos mismos y por los demás.
  • No deje de prestar atención. Conviene que los progenitores se pongan de acuerdo con otros padres y madres, de manera que haya siempre un adulto en la parada del autobús, especialmente cuando se trate de niños menores de 9 años. Si los escolares son mayores de esta edad, conviene que vayan en grupo a la parada para que resulten más visibles por los conductores de los vehículos.
  • Procure que el niño tenga la mochila preparada. Ir con prisas puede ser peligroso porque hace olvidar las medidas de precaución básicas. Además, corresponde a los padres eliminar, acortar o reemplazar los sistemas de sujeción de la ropa o accesorios que puedan engancharse en los aparatos de juego del patio, en las cercas, en las puertas o en las barras y pasamanos del autobús.
  • Estacione su coche en el lado en que para el autobús. Evite aparcar en el lado contrario de la parada del autocar porque obligaría al menor a cruzar la calle.
  • Avise si decide recoger usted mismo a su hijo. Se aconseja dejar un escrito en el centro en el que conste, que bajo su responsabilidad, no utilizará ese día el transporte escolar.

¿Cómo es el autobús escolar más seguro?

http://www.eitb24.com/archivos/imagenes/eitb24/sociedad/2007/10/03/silla-para-autobuses-Kidy-Froh-2007100313143519hg2.jpg

Dispositivos de seguridad del vehículo

  • Espacios más amplios y estructura indeformable. El habitáculo garantiza que, en caso de vuelco lateral, la estructura de la carrocería no se deforme y mantenga un espacio de seguridad para los pasajeros, además de absorber mejor el impacto frontal.
  • Un autobús más estable. Se mejora el número y la posición de los ejes, la localización del centro de gravedad y el eje de balanceo, la suspensión, el comportamiento de torsión de la estructura, etc. A este sistema se añaden otros dispositivos como el arco antivuelco, los frenos ABS y el retarder, entre otros.
  • Medidas que evitan el incendio. Los materiales del depósito permiten que si hay una colisión, no se produzca un efecto "spray" con el combustible, sino que se rompa y caiga sobre la carretera. Se usan materiales ignífugos y se persigue que el humo que se genera en un incendio no sea tóxico u opaco.

Dispositivos de seguridad para el conductor

  • Ergonomía del puesto de conducción. El conductor se encuentra más cómodo y controla mejor los distintos sistemas. Su posición es más alta que la de los pasajeros. El habitáculo es más amplio para garantizar su seguridad.

Dispositivos de seguridad para viajeros

  • Bordes y materiales interiores menos agresivos.
  • Asientos que amortiguan los golpes. Los asientos deben resistir el doble esfuerzo del "tirón" del pasajero que va anclado al asiento, por medio del cinturón de seguridad, y el "empuje" del pasajero que viaja en el asiento posterior, si no lo lleva abrochado.
  • Ventanas más pequeñas y salidas de emergencia.
  • Cinturones de seguridad para niños. El autobús más seguro dispone de cinturones en cada plaza, regulables a la altura de los niños y que se ajustan a su peso. Se recomiendan los que constan de dos puntos de anclaje, (dos bandas por encima de los hombros que se abrochan en la cintura.)
  • Compartimentos especiales para las mochilas. Cajones bajo los asientos donde el niño introduce la mochila evitando que se desplace por el pasillo.

 

¿Cómo se hizo el estudio?

Se realizaron entrevistas a 110 responsables de empresas de transporte escolar; asimismo, se estudiaron in situ 323 autobuses a su llegada a 202 centros escolares de A Coruña,

 

Alicante, Barcelona, Bilbao, Córdoba, Granada, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, San Sebastián, Santander, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza. Se analizaron diversas variables, entre las que destacan la antigüedad y seguridad del vehículo, si viaja un adulto acompañante distinto del conductor y el gasto que supone para las familias el transporte escolar.

 

 

Saludos.

 

 

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